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Universidad Miguel de Cervantes clausuró curso internacional sobre gestión pública y democracia

Con una ceremonia oficial de clausura, la Universidad Miguel de Cervantes (UMC), en conjunto con la Academia Internacional de Liderazgo Democrático, dio término al Curso Internacional sobre Gestión Pública, Políticas Públicas y Procesos Democráticos, iniciativa desarrollada en Chile en el marco del Proyecto de Investigación aplicada en Democracia impulsado por la Casa de Estudios.

La actividad fue encabezada por la rectora Marigen Hornkohl, quien destacó el orgullo institucional que representa haber desarrollado este programa académico, subrayando su carácter internacional, su rigurosidad y su aporte a la reflexión democrática contemporánea. En su discurso, agradeció la participación de las y los asistentes y el trabajo del equipo académico que hizo posible el curso, liderado desde su concepción por el presidente de la Universidad, Gutenberg Martínez, y conducido académicamente por los profesores Eduardo Saffirio y Carlos Bellei.

Durante su intervención, la rectora relevó que el curso estuvo orientado a examinar, desde múltiples perspectivas, los procesos políticos contemporáneos de Chile y de la región, así como los desafíos actuales que enfrentan las democracias latinoamericanas. Destacó el valor formativo de haber desarrollado el programa en un contexto de la realización de la segunda vuelta presidencial, lo que permitió observar en tiempo real la dinámica electoral, el debate público y el funcionamiento de las instituciones democráticas.

Asimismo, Hornkohl subrayó la importancia de las conversaciones sostenidas con actores provenientes de todo el espectro político nacional, entre ellos parlamentarios, ex ministros y representantes de ambas candidaturas presidenciales, cuya pluralidad y seriedad enriquecieron la reflexión académica y permitieron articular teoría y práctica de forma valiosa.

El programa abordó, además, temas centrales para la comprensión del liderazgo político en América Latina, revisando hitos relevantes de la gestión pública chilena, políticas públicas reconocidas internacionalmente y el sistema electoral, junto con la promoción de espacios de diálogo, encuentro y amistad cívica.

En el marco de la clausura, destacó la presencia del Doctor Fernando Carrillo Flores, ex ministro del Interior y de Justicia, ex procurador general de la Nación y  embajador de Colombia y actual vicepresidente global del Grupo Prisa, a quien presentó como una figura de referencia en  la defensa de la democracia en la región. Aludiendo a su obra Sin miedo: defender la democracia desde la democracia, Hornkohl resaltó dos ideas centrales: la necesidad de enfrentar las crisis democráticas fortaleciendo, y no debilitando, los principios e instituciones, y el rol indispensable de una ciudadanía crítica, activa y comprometida frente a fenómenos como la polarización, la desinformación y la indiferencia.

Finalmente, la rectora agradeció especialmente a las y los participantes provenientes de México, así como al cuerpo académico y al equipo organizador, y declaró formalmente clausurado el curso, dando paso a la conferencia de cierre del doctor Carrillo titulada “El estado de la democracia en las Américas”, instancia que coronó este importante hito académico para la Universidad Miguel de Cervantes.

José Antonio Rosas destaca la defensa de la democracia como tarea urgente

En el marco de la ceremonia de clausura, José Antonio Rosas, representante de la Academia de Liderazgo Democrático, ofreció una intervención central en la que subrayó la urgencia de defender la democracia en un contexto global marcado por la polarización, los conflictos armados y el debilitamiento de las instituciones.

En su presentación, Rosas valoró el trabajo colaborativo desarrollado junto a la Universidad Miguel de Cervantes, agradeciendo especialmente la confianza institucional y el compromiso del cuerpo académico y del equipo organizador, que permitió llevar adelante el curso con altos estándares académicos y organizativos. Destacó, asimismo, la participación de 15 dirigentes políticos mexicanos, provenientes tanto del oficialismo como de la oposición, quienes durante una semana reflexionaron y dialogaron en torno a los principales desafíos democráticos contemporáneos.

Uno de los ejes fundamentales de su intervención fue la advertencia de que la democracia atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Frente a este escenario, enfatizó que no basta con administrar la crisis ni caer en el cinismo político, sino que es indispensable optar por el camino de la esperanza, entendida como un proyecto colectivo que solo puede construirse en plural.

Rosas remarcó que la democracia solo puede salvarse desde la propia democracia, apelando a una cultura política del encuentro basada en la amistad cívica, el diálogo político y la capacidad de sentarse a la mesa con quienes piensan distinto. En este sentido, sostuvo que el rol de los líderes políticos no es levantar muros ni profundizar las guerras culturales, sino convertirse en constructores de puentes y artesanos del abrazo.

Durante su exposición, anunció además dos iniciativas estratégicas que nacen a partir de esta experiencia formativa: la consolidación de la Academia de Liderazgo Democrático, cuya primera generación de egresados se graduó en esta instancia, y la futura creación de una red global de políticos por la democracia, orientada a fortalecer liderazgos comprometidos con el bien común y la defensa de los valores democráticos.

La intervención concluyó con un llamado a asumir la crisis actual como una oportunidad histórica para recuperar el sentido más profundo de la política, reafirmando que la fraternidad, el encuentro y la esperanza son principios y destino de toda acción democrática responsable.

Fernando Carrillo profundiza en los desafíos del liderazgo democrático y llama a una renovación ética, colectiva y territorial de la política

En el marco de la primera actividad de la Academia del Diplomado en Liderazgo Democrático, Fernando Carrillo ofreció una reflexión de fondo sobre el estado de la democracia en América Latina, sus amenazas contemporáneas y la necesidad de fortalecer lo que denominó el “capital democrático” como base indispensable del desarrollo.

Carrillo inició su intervención agradeciendo la posibilidad de participar en la jornada, destacando el valor de encontrarse en Chile en un momento clave para la región, tras una reciente jornada electoral. Subrayó el respeto irrestricto a las decisiones soberanas del pueblo y valoró el rol histórico de Chile como referente democrático en América Latina, junto a países como Uruguay y Costa Rica.

Uno de los ejes centrales de su exposición fue la relación entre democracia y desarrollo. Desde su experiencia en organismos internacionales, especialmente en el BID, sostuvo que no puede haber desarrollo sostenible sin democracia, Estado de Derecho y respeto a los principios y valores democráticos. En este contexto, presentó el concepto de “capital democrático”, entendido como un conjunto de valores, normas e instituciones que permiten el funcionamiento legítimo y eficaz de las sociedades.

Advirtió además sobre la mutación de fenómenos como el populismo, la polarización y la posverdad, los que, a su juicio, han derivado en autoritarismo populista, extremismo y mentiras sistemáticas desde el poder. En este proceso, alertó sobre el rol de la tecnología y las redes sociales en la radicalización del debate público, la erosión del diálogo democrático y el debilitamiento de la rendición de cuentas.

Liderazgos para una nueva etapa democrática

En la segunda parte de su intervención, Carrillo centró su reflexión en los liderazgos que hoy necesita la democracia, especialmente pensando en las nuevas generaciones y en los estudiantes del diplomado. Recordó su experiencia en el proceso constituyente colombiano, subrayando el rol de la sociedad civil y de los jóvenes en la construcción de una Constitución más democrática y orientada al reconocimiento de derechos.

Planteó que los liderazgos del presente y del futuro deben, en primer lugar, ser profundamente democráticos, superando los viejos “ismos” ideológicos. A su juicio, tanto el autoritarismo de derecha como el de izquierda representan caminos agotados, ajenos a las nuevas generaciones, en un contexto donde los partidos tradicionales y la democracia representativa atraviesan una profunda crisis.

Carrillo fue crítico del uso instrumental de mecanismos de democracia directa, como plebiscitos y referendos, señalando que en muchos casos han sido utilizados para legitimar prácticas autoritarias más que para fortalecer la democracia. En esa línea, advirtió sobre la convergencia de los extremos políticos y el riesgo de normalizar liderazgos caudillistas.

Un segundo rasgo clave del liderazgo democrático, afirmó, es la empatía. Alertó sobre la creciente desconexión entre la política y los jóvenes, reflejada en los bajos niveles de apoyo y satisfacción con la democracia. En este escenario, cuestionó la sustitución del debate de ideas por la “guerra de narrativas” y la desinformación promovida desde las redes sociales, que refuerzan creencias extremas y degradan la deliberación pública.

Asimismo, destacó la necesidad de liderazgos que unan y construyan acuerdos nacionales, subrayando la importancia de la legitimidad ética en el ejercicio del poder. La ética, señaló, no es moralismo, sino respeto efectivo de los derechos fundamentales, condición indispensable para enfrentar desafíos como la inseguridad, el crimen organizado y la corrupción, hoy profundamente arraigados en la región.

Carrillo también enfatizó el carácter social del liderazgo democrático, advirtiendo que agendas fundamentales como la reforma social y la seguridad han sido “secuestradas” por posiciones ideológicas extremas. Recordó que América Latina sigue siendo el continente más desigual del mundo y que estas problemáticas solo pueden abordarse mediante consensos amplios, políticas públicas sostenibles y una adecuada articulación entre el Ejecutivo y el Legislativo.

Otro rasgo central es la capacidad imaginativa y programática. A su juicio, la política atraviesa una crisis de ideas, reemplazadas por consignas vacías y apelaciones emocionales que alimentan los instintos más primarios del electorado. Frente a ello, defendió la centralidad del pensamiento, los contenidos y las propuestas como base de una democracia saludable.

Rechazó además los liderazgos individuales y mesiánicos, proponiendo en su lugar liderazgos colectivos, capaces de dar sostenibilidad a las políticas públicas y evitar proyectos personalistas y excluyentes. A ello sumó la necesidad de liderazgos ecuánimes, capaces de resistir la lógica del insulto, la estridencia y la violencia que hoy dominan buena parte del escenario político.

Finalmente, subrayó la importancia de liderazgos con los pies en la tierra y arraigados en los territorios, rechazando las soluciones milagrosas y las imitaciones acríticas de modelos extranjeros. Insistió en la necesidad de devolver poder a las regiones y comunidades, debilitadas tras la reciente reconcentración del poder estatal.

Carrillo concluyó destacando el rol creciente de la sociedad civil y del sector privado en la defensa de la democracia, señalando que la creación de capital democrático no es tarea exclusiva del Estado. Empresas, organizaciones y actores sociales, dijo, tienen hoy una responsabilidad clave en la promoción de valores democráticos, sostenibilidad social y fortalecimiento de la esfera pública.

En el cierre de su presentaciójn, afirmó que la democracia no se defiende sola y que, aunque imperfecta, sigue siendo el sistema más viable, sostenible y humano. En ese sentido, llamó a los participantes del diplomado a asumir un compromiso activo con este ideario y a llevar a la práctica, en sus propios territorios y responsabilidades políticas, una visión renovada del liderazgo democrático.

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